
En inglés, cocoa.
La planta del cacao es oriunda de la selva del Amazonas y del Orinoco. El nombre con que lo bautizaron tiene ya resonancias jocosas: Theobroma cacao. Pero el árbol no es ninguna broma, ya que puede alcanzar los 15 metros de altura y vivir hasta 100 años..
Se cuenta que fueron los olmecas quienes, hace 3500 años, empezaron a cultivar el cacao. Tiempo después, los emularon los toltecas y los mayas. En el año 1000 antes de nuestra era, sus semillas se utilizaban incluso como moneda.
El primer occidental en conocerlo fue Cristóbal Colón, en lo que hoy es Nicaragua, pero quien lo llevó a Europa fue Hernán Cortés, en 1528. Su popularidad fue en aumento en toda Europa, pero el salto cualitativo fue la fabricación industrial del chocolate: la primera tableta de chocolate producida por una máquina vio la luz hacia 1780, en Barcelona.
En realidad, lo único que se aprovecha del cacao son las semillas. La pulpa de su fruto se la comen los pájaros. Y es una planta productiva: un solo árbol produce entre uno y dos kilos de pepitas, dos veces al año.
La bebida que nosotros llamamos chocolate fue en realidad un invento de los mayas. Ellos la llamaron xocolatl. El chocolate tiene variedades con fuerte sabor americano: Forastero y Criollo son dos variedades originarias de Venezuela, y Trinitero, de la isla de Trinidad (nada que ver con los padres trinitarios). La mejor de todas, al decir de los expertos: el criollo, con el que se produce el mejor chocolate negro. Hmmm.