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Cereza

Cherries

En inglés: cherry

La cereza es fruta deliciosa y sensual que se obtiene de varios árboles del género Prunus. Es familia de la ciruela, del albaricoque (damasco), del melocotón (durazno) y de la almendra.

Las especies de cerezo nativas provienen de las regiones templadas de Europa y Oriente Medio, y no prosperan en climas cálidos, ya que sus semillas necesitan el frío del invierno para empezar a germinar. Tanto el español cereza como el francés cerise, el inglés cherry o el alemán Kirsche provienen de la palabra latina cerasum. Cuentan las crónicas que, hacia el año 70 antes de nuestra era, tras conquistar la colonia griega de Kerasus, en la región del Ponto (el nordeste de la actual Anatolia), un general romano llamado Lucius Licinius Lucullus regresó a Roma con un cargamento de 74 cerezos. La fruta tuvo tal éxito que pronto se extendió por buena parte del Imperio. Varios siglos después, Enrique VIII probó las cerezas en Flandes y ordenó inmediatamente plantar árboles de esa especie en el condado de Kent.

El cerezo tarda siete años en alcanzar la plena madurez, aunque produce sus primeras cerezas en su cuarto año de edad. Los campos de cerezos en flor, al comienzo de la primavera, componen un espléndido paisaje, y sus frutas se recolectan durante el verano. Se conocen más de 50 variedades de cerezas comestibles, con nombres de resonancias baudelairianas (Autumnalis), mitológicas (Pandora), musicales (Staccato), históricas (Napoleon) y evocadoras de emociones contrapuestas (Austera, Pink Perfection, Sweetheart).

Se producen actualmente en todo el mundo más de dos millones de toneladas de cerezas, de los que medio millón se cultivan en Turquía, seguida muy de cerca por Estados Unidos. La ciudad de Traverse City, en Michigan, se ha otorgado a sí misma el título de “capital mundial de las cerezas”. Celebra todos los años un festival nacional de esa fruta, durante el que se cocina el pastel de cerezas más grande del mundo. Los Estados Unidos, ya se sabe… Con todo, la cereza más grande jamás registrada fue exhibida en una feria por el agricultor italiano Gerardo Maggipinto, en Sammichele di Bari, el 21 de junio de 2003. Pesaba 21,69 gramos, aproximadamente el peso de una canica de vidrio de dos centímetros y medio.

Las cerezas dulces (que también las hay agrias) no tienen un gran contenido calórico: unas 63 kcal/100 g, pero sí una gran abundancia de vitaminas A y C. Según algunos estudios, comer cerezas protege de la obesidad y, según otros, alivia los ataques de gota y de artritis. A la corteza del cerezo se atribuyen virtudes como sedante y expectorante. En América, los mohicanos la usaban como remedio contra la disentería, las indias cherokees para atenuar los dolores del parto, y los meskwakis la tomaban como sedante. En suma: una pequeña panacea. Además, la madera de cerezo es muy apreciada por los fabricantes de muebles, por su robustez y prestancia.

En Japón, las flores de cerezo son un símbolo nacional que representa los valores de belleza, cortesía y modestia. El Gobierno de ese país ha regalado en varias ocasiones al Gobierno de Estados Unidos miles de cerezos como prenda de amistad. Todos aquellos árboles fueron a parar a la capital, Washington, D.C., donde todavía siguen plantados.

También en China eran conocidas las cerezas desde tiempos tan antiguos como el siglo VI antes de nuestra era, y también para ellos era una fruta simbólica. Según una leyenda china, las cerezas de la inmortalidad maduran una vez cada mil años en el jardín de la diosa Xi Wang Mu. Para protegerse de los malos espíritus, los chinos instalaban figurillas de madera de cerezo a la puerta de sus casas, y el día de Año Nuevo colgaban ramas de cerezo sobre sus puertas.

Un detalle anecdótico: quien haya estado en Manhattan habrá advertido que la avenida Broadway se desvía inexplicablemente hacia el este a la altura de East 10th Street. ¿La causa? Un cerezo que nadie se atrevió a arrancar.

Como colofón de esta breve semblanza, dos propinas. En primer lugar, un documental sobre la recolección de la cereza en el valle del Jerte:

Y, para concluir, una sabrosa receta: clafoutis de cerezas