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Higo

En inglés: fig

El humilde higo común, pariente de la tentadora breva, paraíso de hormigas y sombra del fatigado labrador, es el delicioso fruto de la especie Ficus carica, originaria del Asia menor. Se cuenta que fueron los españoles los que la llevaron a América, hacia 1520. El higo es fruta efímera, pero la higuera es árbol resiliente y generoso, que puede vivir hasta cien años y crecer hasta alcanzar los 30 m de altura. Tal vez por todas esas razones, o por ser una de las pocas reliquias vivas del mítico Mediterráneo, la higuera es el árbol preferido del autor.

Aunque uno siempre ha dado por sentado que Adán y Eva tapaban sus vergüenzas con una hoja de parra, siempre encontrará usted algún estudioso díscolo que afirme que la hoja era de higuera, y la fruta prohibida, un higo. Pero el tiempo nunca pasa en balde, y la brevedad de las prendas de baño modernas ha progresado tanto que la ancha hoja de nuestros primeros padres pasaría, en nuestros días, por atavío mojigato. Con la Biblia en la mano, vivimos en Sodoma y Gomorra.

Desde el África central hasta el lejano Oriente, la higuera ha sido secularmente, para sus pobladores, el árbol de la vida y del conocimiento. Higos hay en tablillas cinceladas por los sumerios hace más de 4500 años, en la biografía de Gautama Buda y, naturalmente, en las mitologías griega y romana. La higuera nos trae recuerdos de gigantes y titanes, de ninfas y de culto al vino, a la tierra, al sexo y a la agricultura. Está asociada a nombres de antepasados reales, como Horacio, o legendarios, como Rómulo y Remo, y nos hace evocar ciudades cargadas de historia y sumergidas ya en el tiempo, como Cartago o Atenas. Higos comían los guerreros espartanos y los atletas de los primeros juegos olímpicos, y, si la leyenda es cierta, Cleopatra murió por la picadura de una avispa escondida en una cesta de higos.

En las lenguas derivadas del latín, la palabra sicofante, o sicofanta, que etimológicamente significa ‘delator de la presencia de higos’, se utiliza en el sentido de ‘calumniador’. En inglés, en cambio, significa ‘adulador’. Los orígenes de la palabra son oscuros. Según la versión más extendida, los sicofantes eran en la Grecia antigua quienes delataban a los ladrones o contrabandistas de higos. La amenaza de delación terminó convirtiéndose en una forma de chantaje, cuyos excesos, según Aristóteles, incitaron en más de una ocasión a los ricos a derrocar a sus gobernantes en varios Estados del Peloponeso.

Otros autores, en cambio, aseguran que en Atenas la exportación de higos nunca estuvo prohibida, y nos remiten no al contrabando, sino al robo de frutos de las higueras sagradas, e incluso al sexo femenino como significado figurado de la palabra ‘higo’. En este último caso, cabe preguntarse qué era exactamente lo que delataban los sicofantes. En cualquier caso, calumniar a terceros para favorecer al poderoso puede ser también una forma de adulación, lo que explicaría tal vez el significado de la palabra en inglés.

Una curiosa peculiaridad de la higuera son sus flores. ¿Han visto ustedes alguna vez una higuera en flor? No es necesario que hagan memoria. Con toda probabilidad, la respuesta es “sí”. Porque, aunque pocos lo saben, el propio higo es al mismo tiempo la flor y el fruto de la higuera, que sólo una especie de avispa, suficientemente diminuta, es capaz de polinizar. Concretamente, la hembra de esa especie. El macho nunca abandona su higo natal (ni siquiera tiene alas) y, después de aparearse, muere. Su cuerpo es digerido por el propio fruto, gracias a un enzima llamado ficina.

Hay innumerables variedades de higos. Algunas de ellas tienen nombres irresistibles: Celeste, Alma, Mademoiselle de deux Saisons, Carne Doncella, Paradiso Bianco, Pezón Largo, o Reina de Málaga.

Otras, no tanto: K-6-5, UCR-160-50, Monstreuse, Paradiso Nero, Corleone. Hay también nombres muy evocadores: Desert King, Brooklyn Dark, Mystery Fig, Negretta, e incluso German Red. Para los amantes de la informática, hay también dos variedades llamadas Excel y Vista.

En Indonesia se creía que dos dioses crearon al hombre y a la mujer cortando una higuera en sentido vertical y horizontal, respectivamente. El texto de la Biblia está salpicado de higueras, y en ciertas tribus de Australia el Yara-Ma-Yha-Who es un vampiro rojo (verde, según otros autores) con ventosas de pulpo en las manos y en los pies, que se esconde en las higueras y se alimenta de la sangre de los caminantes. Los amantes de las películas de terror encontrarán más razones todavía para simpatizar con las higueras: los ataúdes de las momias egipcias estaban hechos de madera de sicómoro, una variedad de higuera que crece en el norte de África. La corteza de higuera era el material utilizado por los mayas para escribir sus códices sagrados, en los que registraban datos astrológicos y anunciaban profecías. En México se usan todavía las ramas de higuera para construir puentes suspendidos.

Los higos han sido utilizados durante siglos para endulzar las comidas, y todavía son consumidos en lugar del azúcar en el norte de África y en el Oriente Medio. Además de fructosa y de glucosa, los higos tienen un alto contenido de potasio, hierro, fibra y calcio, y son diuréticos y laxantes. El látex blanco que rezuman sus pedúnculos se utiliza como pegamento, oxidante de cobre, coagulante de leche, lacre y goma de mascar, y las hojas de la higuera son también utilizadas como papel de lija y como alimento para los gusanos de seda. La corteza sirve para curtir y depilar pieles, y también para fabricar cuerdas e, incluso, prendas de vestir. El jugo de higo es una buena tintura para usos textiles, y las fibras de los brotes jóvenes sirven para tejer redes de pesca.

¿Padece usted trastornos digestivos, tos, resfriado o abscesos en la piel? No vaya a la farmacia. En su frutería más cercana encontrará el remedio para sus males: barato, nutritivo, mediterráneo… y, sobre todo, deliciosamente sabroso.

No sólo como postre. Los higos combinan bien con manjares muy diversos. Como muestra, esta receta:

Carpaccio de higo con jamón

Y, si alguien se ha quedado todavía con ganas de postre, puede endulzar sus oídos con esta melodía: “Figs and Dates” (Higos y dátiles):

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